
No me hables de noches oscuras ni de sombras volando en penumbras, nacimientos de fantasmas humanos apenas comenzando a vagar en nombre del derecho a existir. Ni de negras almas que se funden en un bosque de confusión y fuego, donde el noctámbulo sacia sobre deshidratados corazones de amor eterno, ya muertos mis muertos y los tuyos. Descarnando sangrantes lamentos lastimeros entre ancestrales panteones y sepulcros, lenguajes ocultos de sueños dormidos balbuceando nítidos gemidos acallados, que reinventan todo y nada al unísono del flamígero relámpago que rasga la negrura de la noche, y el murmullo del río que corre cementerio abajo llevando sueños frescos hasta tus muertos y los míos, por los embudos de las criptas abiertas de estas mis propias tinieblas. ¡No, no me hables de noches oscuras!
NOSFERATUS
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